Tercer
Instrumento del AT: Caricias
Hambres.
Numerosas experiencias han demostrado que la estimulación
entre seres vivos es absolutamente necesaria para la supervivencia.
R.
Spitz (1945) observó en niños pequeños
que la privación de contacto físico durante
períodos largos tenía gran influencia en su
crecimiento y salud. En algunos casos, esta privación
llevaba a estos niños a la muerte.
Berne vinculó las caricias con nuestras hambres básicas
o necesidades. Cada ser humano tiene una necesidad innata
de estímulos por parte de otros seres humanos. Todos
necesitamos reconocimiento nos demos cuenta o no de esta
necesidad: La mayoría de los problemas emocionales
se generan debido a la falta de caricias positivas.
Surge claramente la existencia de un hambre de estímulos,
un hambre de reconocimiento y un hambre de caricias.
Las caricias se definen como unidades de reconocimiento.
Son formas de demostrar nuestra conciencia de la existencia
de otro ser humano.
Son una necesidad biológica.
Las caricias de clasifican por tipos en:
Positivas
Promueven la vida y el crecimiento
Invitan a sentirse bien acerca de sí mismo y los demás
Negativas
Desalientan la vida y el crecimiento
Invitan a sentirse mal acerca de sí mismo y los demás
Incondicionales
Se dan por el hecho de ser
Por algo sobre lo cual no tenemos control
Por lo que uno es—por ejemplo, el color de ojos,
la estatura, etc.
Condicionales
Se dan por lo que se hace
Por algo sobre lo que tenemos control
Por algún aspecto de nuestra conducta —por ejemplo,
habilidades deportivas, desempeño laboral, etc.
Verbales
o no verbales, físicas, y escritas. También
se observa como se dan y reciben a través de nuestros
sentidos:
La Escucha: las cosas que nos decimos, cómo las decimos
(tonos de voz), lo que cantamos, la música que
utilizamos para decir algo.
La Visión: expresiones faciales, gestos, posturas;
pinturas, adornos, escenarios; comentarios escritos (tarjetas
de felicitación, correo, e-mail, diplomas).
El Tacto: abrazos, estrechar manos (saludos), golpecitos,
texturas, temperaturas.
El Gusto y olfato: a través de la comida y la
bebida; perfumes, aromatizantes, tabaco.
Cada
persona y organización desarrolla sus patrones
particulares de caricias. En posible que desde niños
aprendamos que es más fácil obtener caricias
negativas que positivas. Basta con molestar a alguien para
que nos preste atención. Debido a que las caricias
son una necesidad biológica, si no obtenemos caricias
positivas entonces buscaremos las negativas en lugar
de ser ignorados.
La
Economía de Caricias. En 1980 Claude Steiner recibió el
PCMEB por su aportación sobre la economía de
caricias. Utilizando una metáfora sobre el dinero,
Steiner sugiere que las caricias pueden ser operadas de la
misma forma, de tal suerte que podemos llegar a economizar
las caricias siendo cuidadosos en la forma en cómo
las «gastamos», y qué cantidad recibimos
según consideramos que nos deben dar.
En nuestra cultura existen muchas reglas no escritas
y mitos acerca del intercambio de caricias. Uno de esos
mitos
refiere
que no hay suficientes caricias positivas, esto es, que
hay una especie de carencia de caricias positivas, aunque
esta
escasez es producida artificialmente por las reglas acerca
de quién da a quien, y bajo qué circunstancias.
De esta forma Steiner identifica 5 leyes de las caricias,
que aunque no están escritas de alguna manera obedecemos:
N° de
caricias que corresponda dar
N° pida caricias que necesite o quiera
N° acepte caricias que le correspondan
N° rechace caricias que no quiera
N° se de caricias a sí mismo (a)
Cuando
la gente descalifica su necesidad de caricias del Niño Natural, de obtener lo que necesitan, o de expresar
sus sentimientos, frecuentemente beben, comen, fuman, compran,
juegan juegos emocionales, se aíslan, se deprimen,
se enferman, y así sucesivamente. En esencia, están
utilizando métodos indirectos, los cuales usualmente
no funcionan, para obtener lo que desean o expresar lo que
sienten. Generalmente esos viejos métodos fueron aprendidos
en la infancia cuando las necesidades del Niño
Natural no fueron cubiertas.
Las caricias positivas deberían intercambiarse libremente
y las personas podrían aprender a dar y pedir caricias
sin necesidad de fingir ni avergonzarse por ello. Existen
diversas formas de pedir caricias según los pueblos
y sus costumbres y cada quien tiene sus deseos especiales.
Las Leyes de Abundancia de C +
1.
Dé las
C + que corresponda.
2. Acepte las C + que merezca.
3. Pida las C + que necesita.
4. Dése a sí mismo (a) C +
5. No acepte las C – destructivas.
¿Cómo aceptar caricias positivas? Si recibe
una caricia positiva, dése tiempo de recibirla y simplemente
agradézcala. Si siente la caricia, probablemente sonreirá.
Observe como los pequeños aceptan las caricias positivas:
usualmente existe una sonrisa amplia y espontánea.
Si usted proporciona un cumplido a una persona y ella o él
utiliza alguna maniobra para rechazarla, sencillamente pida
a la persona que acepte el cumplido. Esto puede llevarse
a cabo suavemente desde el Niño: «Hum, acabo
de hacerte un cumplido y no lo aceptaste» o «Por
favor, acepta mi cumplido».
También puede rechazar las caricias negativas, no
tiene porque aceptarlas. Puede ignorarlas o mejor aún,
devolver una caricia positiva.
¿Cómo puedo obtener más caricias positivas?
Existen cuatro formas de obtener caricias: actuando, pidiendo,
dando a otros, y proporcionando a uno mismo. Cuando usted
actúa, usted hace algo diseñado para mostrar
cierto reconocimiento o cumplido. Actuar con frecuencia
le proporciona caricias positivas condicionales.
Las
Bolitas de Algodón. Las caricias positivas, tales
como sonrisas, escuchar con atención a una persona,
tomarse las manos, decir te quiero, etc., proporcionan a
la persona que las recibe un sentimiento de estar OK (bien).
Este tipo de caricias se llaman muestras de cariño
(bolitas de algodón), esta es una metáfora
utilizada por Steiner en su Historia de las Bolitas de Algodón,
en el cual expone como aprendemos a operar bajo las reglas
de la economía de caricias en lugar de intercambiar
generosa y espontáneamente nuestras caricias.
En esta historia el autor establece varios términos
o clasificaciones de caricias:
Bolitas
de algodón
= caricias positivas
Bolitas de espinas = caricias negativas
Caricias plásticas = caricias falsas positivas
Bombones = igual a las falsas positivas