Cuántas
veces en la vida quieres y necesitas cambiar en algunos aspectos
tuyos y no accionas nada y te quedas cavilando, analizando,
evaluando, una y mil veces, y te quedas sin hacer lo que
tienes que hacer. ¿Por qué?
En primera instancia, porque quieres «tener la seguridad» que
todo va a salir bien o como lo habías programado, y
no quieres correr riesgos, vas en busca de la seguridad sobre
todo y como seguro no hay nada, salvo la propia vida —y
esto es relativo— evitas hacer lo que quieres hacer y
por supuesto, te informo que la emoción que paraliza
cualquier cambio es el MIEDO.
Miedo que en más de una ocasión, te sirve de
alarma para evitarte cruzar la barrera que está baja,
pero en muchas otras ocasiones, cuando eres consciente de ese
sentimiento, es una excusa genial para evitar seguir el camino
e ir evolucionando con los obstáculos que se presentan.
En general, las personas creen que si fracasa la experiencia,
fracasa la persona y eso es una falacia, dado que esto da lugar
a que el miedo aparezca como una coraza infranqueable que inhibe
cualquier desarrollo. Quiero sepas, que ésta es una
de las primeras justificaciones para que no hagas lo que tienes
que hacer. Aquí tendrías que pararte y pensar ¿es
verdad que si fracaso en tal o cual situación también
fracaso yo?
Aunque no lo creas vivir bajo el poder del miedo te quita lo
más importante que tienes en la vida, que es tu posibilidad
de «ELEGIR» qué quieres ser y hacer de tu
vida.
En realidad, el trabajo que sería adecuado realices,
es que entiendas y aprendas, que el miedo es una emoción
como cualquier otra, solo que le otorgas una dimensión
y un significado, en donde pasa a tener todo el poder sobre
cualquier cosa novedosa que quieres realizar hoy.
En la medida que aceptes que el miedo es parte del camino que
tienes que recorrer para tu crecimiento y mejora, es la posibilidad
que te brindas a vos mismo de modificar y cambiar aspectos
que hasta hoy impidieron que fueras feliz.
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